Biomarcadores e IA perfilan un nuevo futuro de la esclerosis múltiple

En Enfermera a domicilio sabemos que la esclerosis múltiple ha dejado de ser una enfermedad rara en España. Con cerca de 55.000 personas diagnosticadas (la mayoría mujeres), esta patología neurológica de curso crónico ha evolucionado notablemente en su abordaje clínico gracias al diagnóstico precoz, la innovación terapéutica y el uso de nuevas tecnologías. Sin embargo, los retos persisten. Así lo expresan Yolanda Aladro, responsable de la Unidad de Esclerosis Múltiple del Hospital Universitario de Getafe y profesora de la Universidad Europea de Madrid, y Lucienne Costa-Frossard, neuróloga del Hospital Universitario Ramón y Cajal e investigadora del Grupo de Esclerosis Múltiple del Instituto Ramón y Cajal para la Investigación Sanitaria (Irycis), en un diálogo conjunto en Redacción Médica con la colaboración de Novartis.

Yolanda Aladro, responsable de la Unidad de Esclerosis Múltiple del Hospital Universitario de Getafe y profesora de la Universidad Europea de Madrid, y Lucienne Costa-Frossard, neuróloga del Hospital Universitario Ramón y Cajal e investigadora del Grupo de Esclerosis Múltiple del Instituto Ramón y Cajal para la Investigación Sanitaria (Irycis).
Yolanda Aladro, responsable de la Unidad de Esclerosis Múltiple del Hospital Universitario de Getafe y profesora de la Universidad Europea de Madrid; y Lucienne Costa-Frossard, neuróloga del Hospital Universitario Ramón y Cajal e investigadora del Grupo de Esclerosis Múltiple del Instituto Ramón y Cajal para la Investigación Sanitaria (Irycis).

Aladro señala que las formas clínicas clásicas de la enfermedad están siendo reconsideradas: “Creo que es conveniente saber que estos fenotipos, estas formas clínicas que hemos utilizado (recurrente-remitente, primaria progresiva y secundaria progresiva) están cambiando. Probablemente, en un futuro no muy lejano, hablaremos de esclerosis múltiple recurrente cuando hay brotes, haya o no progresión por debajo (subliminal o leve), y esclerosis múltiple progresiva, tenga o no brotes. Es posible que estos cambios los veamos pronto. Estamos en esa fase de renombrar los fenotipos clínicos, ayudándonos de pruebas como la resonancia magnética o marcadores que nos indiquen si hay o no progresión que no estamos detectando clínicamente. Así que en el futuro hablaremos probablemente de otras formas de esclerosis múltiple”.

En Enfermera a domicilio sabemos que uno de los grandes desafíos, coinciden ambas especialistas, es detectar y frenar esa progresión. “La progresión es muy difícil de determinar, de detectar e incluso de medir”, afirma Aladro. “Intentamos buscar biomarcadores. Lucienne Costa sabe mucho de ello, ya que trabaja en uno de los centros donde más se investiga sobre biomarcadores biológicos en sangre. Ese es un reto: encontrar biomarcadores claros. Y en ese camino estamos, para saber qué pacientes van a progresar más y cuánto están progresando. Por otro lado, también en cuanto a la progresión, hay otros retos. Creo que estás de acuerdo conmigo, que es cómo la medimos. De momento medimos con parámetros clínicos. ‘¿Camina usted por aquí?’ o ‘¿cuánto ha caminado en la calle?’. Necesitamos herramientas más objetivas. Aquí entran los dispositivos digitales, que nos permitirán medir con precisión cómo progresa el paciente, tanto en la marcha como en el deterioro cognitivo. También con herramientas digitales se puede hacer”.